Chelsea 3 - Liverpool 2

El Chelsea, con dos goles en la prórroga de Didier Drogba y Mateja Kezman, se adjudicó la final de la Copa de la Liga inglesa tras vencer en Cardiff por dos tantos a tres al Liverpool de Rafa Benítez, en el que jugaron los españoles Fernando Morientes, Luis García y Antonio Núñez.

Fue una bonita final que los 'reds' tuvieron al alcance desde el primer minuto hasta el 79 cuando una jugada desgraciada de Gerrard acabó en el empate y en la desafiante respuesta a la grada de José Mourinho, que acabó expulsado por su gesto.

El conjunto del magnate ruso Roman Abramovich se hizo así con su primer título de la temporada gracias al acierto de sus delanteros en el tramo final de un encuentro vibrante. La prórroga, a la que se llegó con empate a uno, tuvo tres goles en doce minutos: los dos del Chelsea, que fue quien más buescó la meta contraria, y el de Núñez para el Liverpool de Rafa Benítez, que se quedó sin la posibilidad de estrenar su palmarés en las Islas.

La final tuvo el comienzo más propicio posible para los hombres de Benítez, pues el noruego Riise aprovechó un buen movimiento de Morientes para batir a Cech cuando apenas habían transcurrido 45 segundos de partido.

La primera parte deparó un bonito espectáculo gracias al empeño de uno y otro equipo en llegar a la meta contraria, pero las ocasiones claras brillaron por su ausencia. El Liverpool entregó la posesión del balón a su rival y se dedicó a buscar a Morientes con balones largos.

Tras el descanso, el choque tuvo dos protagonistas: Gerrard, al que a de diez minutos para el final le golpeó el balón al saque de una falta botada por Paulo Ferreira y empató el choque, y Mourinho, que montó un espectáculo tras el gol de su equipo que le llevó a la grada tras recibir la cartulina roja.

El ex segundo entrenador del Barcelona hizo un gesto con el dedo índice a los seguidores del Liverpool, queriendo hacer callar a la grada, después de haber tenido más que palabras al principio del segundo tiempo con Carragher dentro del campo.

A partir del gol de la igualada, el Chelsea, que ya tenía en campo a tres delanteros, intentó superar con balones al area a su rival, pero de forma atropellada. Hubo que esperar a la segunda parte de la prórroga para desequilibrar la final, y ahí surgió la calidad de lo delanteros 'azules'.

+ El Chelsea, aclamado en Cardiff