Chelsea 0 - Liverpool 0

El Chelsea y el Liverpool empataron sin goles en Stamford Brigde y aplazaron hasta dentro de seis días en Anfield la resolución de una semifinal equilibrada y en la que el equipo de Mourinho no pudo justificar su condición de favorito ante la determinación de los 'reds' que tampoco obligaron en exceso a Cech.

En un partido marcado por la cautela de ambos equipos, el Liverpool logró al menos la ventaja del factor campo aunque al Chelsea le valdrá en Anfield con un empate a cualquier resultado. La expectativa levantada por ambos clubes y el enfrentamiento entre los dos técnicos campeones de Europa el año pasado, Mourinho con el Oporto en 'Champions' y Benítez con el Valencia en la UEFA, presionó en exceso a los jugadores, demasiado conservadores en sus pretensiones de alcanzar la porteria contraria.

En los primeros minutos, hubo una calma tensa por observar qué equipo tomaba el protagonismo. El inicio del Chelsea no se correspondió con su práctica habitual en Stamford Brigde y estuvo algo titubeante, aunque gozó de la primera ocasión, por mediación del veloz Cole, cuyo remate detuvo sin problemas Dudek.

Didier Drogba repetiría maniobra instantes después, pero el remate con su zurda pasó de largo sobre la porteria del Liverpool, que paulatinamente empezó a asomarse, especialmente a través de Gerrard, Fue Riise el que gozó de una inmejorable ocasión para batir a Cech, pero su disparo perdió potencia en el momento justo para los intereses del Chelsea.

La ocasión de gol más clara vino cuatro minutos después, cuando un desmarcado Frank Lampard desperdició una pelota que Joe Cole le sirvió en el corazón del área y su volea se marchó por encima del travesaño. El Liverpool también tuvo la suya a través de un cabezazo de Milan Baros, que obligó a una providencial estirada a Cech.

En la reanudación, ambos equipos perdieron lucidez. El Liverpool empezó a pensar en el resultado y perdió protagonismo en ataque. Además, el Chelsea no estuvo tan fino como en anteriores ocasiones y ni Drogba ni Gudjohnsen consiguieron hacer daño a los de Benítez.

Mourinho trató de romper la monotonía, apostando por el ataque con la entrada del extremo holandés Arjen Robben con media hora de juego por delante, pero tampoco le dio réditos y las intenciones del equipo londinense carecieron de profundidad.

En cambio, el esquema más conservador de Benítez terminó dándole resultado y finalmente los 'reds' supieron frenar a un Chelsea que aparecía como favorito indiscutible y que perdió algo de brillo y fiabilidad para el encuentro de vuelta, que decidirá qué equipo ingles regresa a la final de la Liga de Campeones desde que el Manchester United la ganara en el Camp Nou en 1999.

+ Anfield dictará sentencia

1 Comentarios:
Blogger Roberto Iza Valdes dice...

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7:39 p. m.  

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