Betis 1 - Liverpool 2

Si algún genio de la lámpara hubiese concedido a Rafael Benítez, técnico visitante, la posibilidad de poder elegir cómo debía empezar el partido sin duda no hubiese sido muy diferente de lo realmente ocurrido. Y es que tan sólo en el minuto uno del encuentro un pase largo del defensa Jaime Carragher fue a recogerlo el debutante en Champions League, Florent Sinama-Pongolle, que de vaselina perfecta ponía el 0-1 y echaba agua fría sobre, hasta entonces, unos excitados hinchas locales.

La expectación que se vivía en el estadio ante el estreno verdiblanco en la Liga de Campeones iba a recibir otro golpe en la misma mejilla apenas pasados doce minutos desde el primero. Y es que poco antes de que el electrónico anunciase el primer cuarto de hora, el Liverpool bordó una jugada por la izquierda en la que un centro final de Boudewijn Zenden era cazado en el área por Luis García que de disparo raso y ante la impotencia de David Rivas, anotaba el que parecía ya insalvable 0-2. Al Betis se le había achacado en la previa debilidad defensiva, y sus zagueros parecían querer darle la razón a los críticos.

El resultado era lo suficientemente explícito como para que con tan sólo quince minutos todas las cartas estuviesen encima de la mesa. Por parte local tocaba lograr la inmensa hazaña de darle la vuelta a aquello a base de balones a los interiores e inspiración de sus delanteros. Y los visitantes a defenderse amontonando jugadores en el centro del campo, y asustando en las contras con el gigante Peter Crouch (2.04 metros) como clara referencia y Xavi Alonso como director de pases.

Los expertos jugadores ingleses, bien aleccionados por su técnico desde la banda, se estaban mostrando demasiado superiores con respecto a lo hablado en la previa. Tal era la maraña defensiva que montaban, que los supuestos ataques eléctricos verdiblancos se cortocircuitaban casi siempre a treinta metros de la portería defendida por José Manuel Reina, y los que no, caían irremisiblemente en fuera de juego? y los que aún sorteaban todas estas inconveniencias, terminaban en excelentes paradas del arquero, ex del Villarreal CF. Como sucedió en el treinta y cinco con la internada y posterior disparo de Varela por la banda izquierda que hizo lucirse al portero español.

En las postrimerías de la primera parte saltó al campo el héroe de la Copa, el trianero Dani, en busca de mayor pegada en ataque. Y desde luego que no fue una decisión errónea, ya que tan sólo transcurridos seis minutos de la segunda mitad, el canterano se inventó un pase que dejaba a Arzu solo ante Reina para que éste acortase distancias.

El Liverpool ya demostró que sabe moverse como pez en el agua cuando el resultado se aprieta, y ayer volvió a dar otra lección de ello ante un Betis enrabietado que lo intentó todo para lograr la igualada. Ni siquiera una delantera que en ocasiones llegaba a estar compuesta por tres efectivos con la presencia de Joaquín Sánchez, pudo evitar que la primera victoria marchase a tierras inglesas.